“Es detestable esa avaricia espiritual que tienen los que, sabiendo algo, no procuran la transmisión de esos conocimientos”. Miguel de Unamuno
Lo peor no radica en si se transmite o no un conocimiento. La clave está en la finalidad: para qué retengo ese conocimiento? Por qué no soy objetivo y solo soy capaz de considerar la realidad desde mi óptica subjetiva, minúscula y oscura? A qué le temo? Qué se pierde en el acto de dar? Cómo se puede pretender seguir recibiendo agua fresca del arroyo si alguien se interpuso, impidiendo que la corriente fluyera a su antojo? Por fin, la inundación arrasó, y con ella cambió el paisaje. Lo único visible quedó flotando, errante y destilando veneno. Qué puede rescatarse después del desastre? Sólo queda lo más absurdo, lo inexplicable… sin embargo, se oyen voces. El verdugo escucha el eco de sus alaridos terminales. Pero no le conviene reconocerlos. Siempre hay alguna buena excusa para endilgársela a un sordo, un distraído, un ciego o, simple y llanamente al condenado de turno. Con tal de que que una omnipotencia no sufra la fragilidad de ser superada, mata, humilla, pierde el control y pulveriza todo lo que lo asusta. La sospecha se apodera de las almas grises, esas que pasan por la vida sin pena ni gloria. Hastiados de su propia ruindad, terminan sus días creyéndose un personaje de Shakespeare, el doble de un rol secundario de una opereta de segunda o el Olimpo y todos los dioses que lo habitan. La competitividad desemboca en un camino sin retorno. Nadie volvió para contarnos. Casi nadie se animaría a preguntar. Los que elegimos la vida no nos sobra el tiempo. Prestarle atención a los cantos de sirenas es una frivolidad inadmisible. Un lujo canalla, egoísta y necio. Un exceso de ruido que fastidia y envilece la caminata de quienes luchamos por un mundo mejor. Compartamos más y mejor. Seamos un puente del conocimiento. Disfrutemos dando. Vivamos como si no fuéramos dueños de nada. Ni siquiera de nosotros mismos. Seamos libres y dejemos en libertad lo que sabemos. Otros lo recrearán mejor que nosotros. Y eso nos hará felices!!!